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Es conocido que cerca de 90 % de la
energía mecánica, utilizada por la humanidad en su actividad, llega a ser
generada por los motores de combustión interna (MCI). Estos son consumidores
principales de los combustibles de orígen petrólea, cuyos recursos feológicos
son bastante limitados. Los problemas de abastecimiento de los motores a
combustión interna con el combustibles son muy agudos en los países
importadores del petróleo entre los cuales se encuentran Ucrania y Polonia.
Por eso una gran
actualidad tienen los estudios científicos y acciones prácticas
orientados a la búsqueda de los combustobles alternativos
eficazes para los motores a combustión interna. La economía de
los portadores de energía de orígen orgánica, rigidez de las
normas de la polución por las substancias nocivas, gases de
escape de los motores
de
Diesel, así como las restricciones de la emisión del dióxido
carbónico obliga a la mayoría de países a buscar las vías de la
disminución de la influencia peligrosa de los motores sobre el
medio ambiente.
En los últimos
tiempos en Europa se vuelve muy difundido el combustible
alternativo reconstituido (1,5 milliones de t/año) «combustible
de Diesel biológico » (eteres metílicos de de aceites vegetales
- EMAV – de soya, de girasol etc.) La particularidad del
«combustible de Diesel biológico » es su densidad aumentada de
8-10% y su viscosidad cinemática dos vezes mayor respecto al
combustible Diesel [1]. Sin duda alguna esto influye sobre los
procesos de inyección y sobre la formación de la mezcla en el
cilindro del motor y finalmente sobre sus índices integrales
ecológicos y económicos.
Autor de los artículos abajo mencionados SEMENOV V.G.,
Candidato a doctor en ciencias técnicas, docente del instituto
politécnico de Jarkov
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